Hacía calor y había cansancio. El inesperado adelanto de las elecciones generales nos pilló con pocas energías al final de un curso largo y muchas ganas de irnos de vacaciones. Esas sensaciones generalizadas y los resultados de los anteriores hacían temer una muy baja participación.
Así estaban las cosas cuando lanzamos una campaña a contrarreloj y poco tiempo de preparación a la que llamamos Urna y toalla. Compartimos iniciativa con otros proyectos de movilización de voto, conocimos a muchas personas creativas que se subieron al carro y vimos como crecían comunidades para la movilización de personas abstencionistas e indecisas.
El viaje con terminó con una subida histórica del voto por correo y en un aumento general de la participación. El 70% de las personas con derecho a voto lo ejercieron en estas elecciones, 4 puntos más que en las anteriores elecciones generales. Nos gusta pensar que contribuimos a que esto ocurriera con Urna y toalla.
