
En Proyecto Hortensia estamos investigando sobre estrategias narrativas que permitan avanzar en apoyo y derechos para las personas trans. Aunque es un ámbito en el que se han conseguido grandes logros en pocos años, lamentablemente las personas no binarias todavía están muy lejos de contar con el apoyo o la complicidad de la mayoría de la sociedad.
Cuando hacemos campañas de comunicación o activismo a favor de las personas no binarias, la experiencia nos dice que podemos recibir reacciones de rechazo, incomprensión o ridiculización. En nuestra investigación sobre narrativas no binarias en redes sociales queda patente que la estrategia de la visibilidad, intentar mostrar estas realidades a las audiencias medias o generalistas, suele resultar contraproducente: supone exponer a personas no binarias a comentarios de odio y levantar un ruido que nos impide dialogar con la calma y la empatía que necesitamos.
Para concretar propuestas estratégicas que nos permitan avanzar juntes, proponemos abordar una serie de debates. Vamos a plantearlos en este artículo y los tendremos en las próximas semanas dentro de la comunidad de las Hortensias: tanto en la instancia de Mastodon hortensia.social como en encuentros virtuales. Si quieres que te contemos cuándo, date de alta en nuestro boletín semanal.
1) ¿Con quiénes estamos preparades para hablar sobre realidades no binarias?
Siempre que queremos conseguir cambios sociales aspiramos a hablar con todo el mundo, a llegar a las audiencias medias o al público general. Es lógico, pero por ahora es posible que demasiada gente esté atravesada por demasiados prejuicios y narrativas tóxicas aún no sea posible conectar con grandes mayorías.
Un cambio narrativo requiere de mucho tiempo. Es bueno intentar pensar cuál va a ser nuestra estrategia de aquí a 10 años vista, por ejemplo. De esta manera, podemos entender con más paciencia nuestra práctica y comprender la misión de todos los pasos que desplegamos para conseguir que ocurra ese cambio.
Una forma posible de enfocarlo es ver las audiencias como si fueran una cebolla, por capas: primero, tenemos que hablar con aquellos sectores de la sociedad que pueden ser más proclives a escucharnos, para ir ampliando poco a poco. Es así como se ha hecho en los movimientos feministas o LGTBIQ+ históricamente: de los márgenes al mainstream.
¿Cuáles son esos sectores que podrían ser más receptivos? ¿Con quiénes queremos tener estas conversaciones? ¿Cuáles serían las alianzas más directas o factibles? Definir esos segmentos sería el primer paso para trazar estrategias.
2) ¿Qué nociones podrían ayudar a entender las realidades no binarias? ¿Qué valores compartimos? ¿Qué desestabiliza la rigidez de género?
Otra tendencia es pensar que las personas no están entendiendo qué significa ser no binarie y que, si se lo explicamos todo con mucha paciencia pedagógica, llegaremos a ganarnos su apoyo. En ese sentido, nos preguntamos cuáles son las formas más eficaces para explicarlo. ¿Qué trucos sirven? ¿Metáforas o símiles que todo el mundo entienda?
Sin embargo, aunque haya ocasiones en las que explicar sea útil, tenemos la intuición de que no es siempre la mejor forma. No necesitamos entendernos para respetarnos. Puede ser más efectivo activar sentimientos, empatía o valores compartidos. La gran mayoría de las personas a nuestro alrededor confían en el respeto, en la libertad individual y en dejar que la gente “viva su vida” como prefiera. ¿Podemos enmarcar las realidades no binarias en nociones que se relacionen con estos valores? ¿Cómo lo hacemos de una manera que nos aleje del marco del “adoctrinamiento”, que no parezca que estamos imponiéndole nada a nadie?
Intuimos también que las imágenes de personas cis binarias que escapan a los roles de género pueden ayudar. La aceptación social de la pluma, de un señor con las uñas pintadas, o de una mujer cis que se niegue a depilarse el bigote están todavía muy lejos del cambio que queremos, pero ¿pueden ser un pequeño avance en el camino? ¿Tiene sentido que las personas cis pongan el cuerpo cuando sea demasiado duro para las no binarias?
3) ¿Cuál es la agenda de las realidades no binarias más allá de las reivindicaciones lingüísticas?
Para algunas personas no binarias, el uso de los pronombres y el género gramatical no binarios (elle, -e) es muy importante. Para otras, no tanto. En todo caso, parece una tarea difícil porque, por ahora, el uso de la -e es una señal que levanta inmediatamente la reacción negativa de gran parte de la sociedad.
¿Existen maneras de hablar de las identidades no binarias sin poner por delante las cuestiones lingüísticas? Si posponemos este asunto, ¿cuáles serían las reivindicaciones en las que querríamos centrarnos? ¿Podemos hacer una valoración estratégica y priorizar otras cuestiones? En definitiva, ¿cuáles son o deben ser los objetivos políticos de las luchas trans no binarias? ¿Qué partes de esta agenda interseccionan con otras realidades y otras luchas?
4) ¿Cuáles son los espacios digitales en los que podemos tener estas conversaciones?
Ya conocemos las dinámicas imperantes en las plataformas sociales mayoritarias (Instagram, TikTok, X, etc): aunque haya gente muy maja, están pobladas de trols y bots que esparcen odio y hacen demasiado ruido, y tienen una configuración técnica (algoritmos e interfaz) que dificulta los debates pausados.
Por eso, mientras estamos intentando construir alianzas en las primeras capas de la cebolla, quizá convenga prestar más atención a otros lugares de internet. Nosotres estamos experimentando en ese sentido en Mastodon, construyendo @comunidad allí, y estamos buscando ideas para experimentar en otros sitios: ¿debatir en foros donde se hable con respeto?, ¿hacer pedagogía con personas cis en videollamadas?, ¿intentar que se cuenten historias de personas no binarias en podcasts o en newsletters que ya estén llegando a mucha gente? ¿Qué otros rincones de internet podrían ser más favorables, o menos contaminables por dinámicas polarizadas?
5) ¿Cuál es el límite de las estrategias de visibilidad y qué otras estrategias podríamos desplegar?
En las comunidades LGTBIQ+ llevamos mucho tiempo apostando con fuerza por la visibilidad como estrategia comunicativa: contar historias de personas LGTBIQ+ y hacer que lleguen a mucha gente. Por supuesto que es una estrategia que puede dar buenos frutos, pero requiere que personas no binarias se expongan en entornos que suelen ser hostiles y a veces (como hemos visto en nuestra investigación digital) llegar a ser contraproducente. La visibilidad puede ser un medio para conseguir los cambios que queremos, pero debe haber muchos otros.
Nos preguntamos qué otras líneas de acción tiene sentido impulsar: incidencia política, redes de apoyo, creación de comunidades digitales en lugares más seguros… y toda la innovación e imaginación que pueda venir.
Tenemos muchas preguntas que queremos abordar en común. Contamos con vosotres, tanto personas no binarias como aliadas, para ello.