
A mediodía del 28 de abril de 2025, las luces se apagaron en gran parte de España y Portugal. Las pantallas se apagaron. Los trenes se detuvieron entre estaciones, los semáforos se congelaron a mitad de la secuencia y una larga pausa colectiva se apoderó de la península ibérica. Se nos puso la vida entre paréntesis.
Y, en ese momento de incertidumbre, se inició una coreografía colectiva que nadie tenía ensayada. Habitantes de pueblos pequeños abastecieron a pasajeros de trenes varados; personas mayores, que aún tienen memorizado el callejero de sus ciudades, ayudaron a quienes se perdían sin Google Maps; calles se convirtieron en patios de vecinas alrededor de un transistor; muchas personas caminaron kilómetros para asegurarse de que una amiga enferma estaba bien, o que abrieron las puertas de su casa a desconocidos que no sabían dónde dormir.
Fueron muchas pequeñas historias entrelazadas, recordatorios de que, bajo el ruido de la polarización, sigue existiendo una fuerte corriente de capacidad comunitaria.
En un momento en el que la narrativa por defecto podría haber sido el miedo, la frustración o la división, lo que predominó fue algo profundamente humano: solidaridad, pragmatismo y conexión. Un atisbo de la sociedad que necesitamos para el futuro climático: una sociedad que se adapta y actúa unida. Y esta es, sobre todo, la narrativa que queremos y debemos contar.
La infraestructura invisible
Nuestros sistemas funcionan porque confiamos: en conductores de tren, en los semáforos, en las etiquetas de los alimentos o en las alertas meteorológicas. Esa red cotidiana de confianza interpersonal e institucional es la base de nuestra vida colectiva, y cuando todo se detiene, como en un apagón, se revela como uno de nuestros activos más valiosos.
Aunque abunda el discurso de que la sociedad está dividida, quizás en la práctica cooperamos y cuidamos más de lo que se reconoce. Esta confianza silenciosa refleja una versión más luminosa, una que deberíamos proteger y fortalecer.
Aceptar la complejidad, comunicar con honestidad
En un contexto de cambio climático, necesitamos un tipo de comunicación más empática y honesta. La transición ecológica conlleva tensiones inevitables: un parque eólico puede entrar en conflicto con el uso agrícola del suelo, una zona de bajas emisiones puede afectar a residentes vulnerables. Reconocer estos dilemas no debilita la causa climática; al contrario, la vuelve más creíble y cercana.
Las soluciones reales no vendrán de discursos simplistas o de buscar culpables únicos, sino de aceptar la complejidad y fomentar la participación ciudadana con humildad.
Reforzar la participación desde lo local
La respuesta ciudadana al apagón mostró el poder de la acción colectiva espontánea, pero no podemos depender solo de la improvisación. Necesitamos diseñar infraestructuras sociales que canalicen esa energía en soluciones sostenidas.
Un ejemplo inspirador ocurre en Catarroja, Comunidad Valenciana. Tras unas inundaciones que dañaron gravemente el municipio, los vecinos formaron comités de reconstrucción con profesionales locales. Estos grupos, ahora reconocidos por el Ayuntamiento, gestionan fondos públicos con transparencia y visión de largo plazo. Muestran cómo, con las estructuras adecuadas, las comunidades pueden gobernarse de manera eficaz y resiliente.
Narrativas para una transición justa
Contar historias de resiliencia colectiva no es solo un ejercicio moral, es una estrategia poderosa. Estas narrativas fortalecen la confianza en las instituciones, motivan la acción ciudadana, reducen la polarización y nos conectan con una visión más esperanzadora del futuro.
En lugar de centrar la comunicación climática en el miedo o el sacrificio, deberíamos enfocarla en la posibilidad. Solo así lograremos construir una transición ecológica que no sea solo técnica o política, sino profundamente humana.
En nuestro proyecto Temas y Portavocías realizamos formaciones, gestión de medios y estrategias para ocupar la conversación pública sobre todo en los ámbitos de clima y energía. Este artículo ha surgido de las experiencias en torno al apagón.