
Dentro de Proyecto Hortensia estamos investigando cómo genarar mayor apoyo y empatía hacia las personas trans y, específicamente, hacia las no binarias. Compartimos el resultado de una investigación digital en la que hemos intentado buscar claves estratégicas.
Muy lejos de ser ‘mainstream’: escasa presencia en los telediarios de TVE
Lo primero que nos hemos preguntado es qué conocimiento tiene el público más generalista sobre las realidades trans no binarias. Para ello, hemos utilizado Verba, una herramienta de Civio que permite rastrear entre todos los contenidos de los telediarios de TVE desde 2014.

Encontramos en total 16 noticias, la primera en 2018 y la mayoría de ellas a partir del inicio de la tramitación de la Ley Trans (2022) y a raíz de la victoria de Nemo, persona no binaria, en Eurovisión (2024). Puedes consultar el listado y los criterios de búsqueda aquí.
Encontrar tan solo 16 noticias, en todos los informativos de este canal durante once años de emisión, nos lleva a la conclusión de que las personas no binarias son poco visibles y por tanto desconocidas para el gran público.
Facebook, territorio hostil
A continuación, analizamos noticias sobre personas no binarias que han circulado en Facebook durante un año, de agosto de 2023 a agosto de 2024 (el análisis se queda ahí porque ese mes fue el último en el que funcionó la plataforma para factchekers e investigadoras de Facebook que facilitaba hacer este tipo de estudios, CrowdTangle). En total, capturamos 1400 publicaciones de 495 páginas, que generaron más de 394.000 interacciones.
Lo que hacemos es analizar estas interacciones y los resultados no son esperanzadores: solo el 14% de los comentarios son positivos (en el sentido de que permiten avanzar en narrativas pro derechos), mientras que hay un 86% que son negativos. Este segundo grupo lo dividimos en dos tipos de comentarios: los que comparten la misma valoración que contiene la publicación a la que responden (63%), y los que son backlash, es decir, respuestas negativas a publiaciones que han sido hechas con enfoque positivo.

Para ver más detalladamente lo que está ocurriendo, hemos leído los comentarios de algunas publicaciones con más detenimiento. Aquí extraemos varios ejemplos.

Fotogramas, un medio sobre cine que en principio es ajeno a las dinámicas polarizadas de la información política, publicó esta noticia con un enfoque inclusivo y respetuoso (usa el pronombre “elle”). Tristemente, la mayoría de comentarios fueron negativos y se encuadraban en alguna de estas líneas:
- Rechazo al lenguaje inclusivo como “deformación del idioma”
- Descalificación o patologización de la identidad no binaria
- Burla colectiva
- Crítica al medio por “politizarse” (identidad cómo ideología de genero)

La Vanguardia se hizo eco de una noticia sobre Nemo, primera persona no binaria en ganar Eurovisión, citando su petición de “más compasión y empatía”. La audiencia de La Vanguardia se autopercibe de centro (5,48 sobre 10 en una escala izquierda-derecha, según un estudio del CIS de diciembre de 2023), y aún así los comentarios son mayoritariamente negativos:
- La percepción predominante es de incomprensión, burla y rechazo, con fuerte anclaje en nociones biológicas, tradicionales o de “sentido común”.
- Existe una desconfianza hacia cualquier reconocimiento institucional o cultural de la diversidad, percibido como imposición o manipulación ideológica.
- Las pocas voces disonantes que abogan por respeto, tolerancia o valoración artística quedan diluidas en una conversación donde domina el ruido del rechazo. Estas voces hacen lamadas al respeto, aunque sea con poca comprensión o reconocimiento de las identidades nb (”vive y deja vivir”, “cada uno se viste como quiere”, etc).
La historia de Nemo es la que más publicaciones suscitó en el año analizado. Quizá por la dinámica del clickbait o el salseo propio de las redes sociales, hubo medios que se hicieron eco de “polémicas” alrededor de la identidad no binaria.

El presentador de televisión Iker Jiménez se sumó a las críticas a Nemo, que mezcló con una ridiculización del lenguaje neutro. Aunque otras personas relevantes en X se le echaron encima para defender a Nemo, una lectura de los comentarios en Facebook concluimos que Jiménez es percibido como un portavoz del “sentido común”, con la “valentía de decir lo que muchos piensan” y de resistirse a la supuesta “censura progresista”. Es un ejemplo de cómo se usa a las personas trans como “chivo expiatorio” para generar consenso en torno a ideas antiderechos: Jiménez sale reforzado en su papel de líder de los sectores reaccionarios, que ganan adeptos a consta de las personas no binarias.
Volviendo a un análisis cuantitativo, si analizamos las reacciones a las publicaciones más virales, el resultado es el siguiente: algo menos de la mitad de las noticias tienen por objetivo visibilizar las identidades no binarias y, aunque estén escritas con buena intención, cosechan comentarios negativos o de backlash.
Esto nos lleva a pensar que el paradigma de la visibilidad no es útil, porque exponemos a personas a comentarios de odio y además colocamos a la audiencia en una posición que no merece: “elegir” si “acepta” a las personas que les estamos presentando. Algunas personas perciben que es “otra identidad más” (incluso “inventada”, “de moda”), como si las identidades no binarias fueran una novedad sobre la que tienen que opinar. Es positivo que haya más personas no binarias ocupando espacio público, pero no si acaba en agresiones o si parece que tienen que pedir permiso.
Por otro lado, un grupo casi igual de numeroso de noticias buscan directamente alimentar la burla, y también hay muchas que polemizan de una forma ambigua, que, aunque no se incline explícitamente en una dirección, da pie a burlas o insultos en los comentarios (de una forma abrumadoramente superior a los comentarios positivos). Solo una pequeña parte de las publicaciones busca la inspiración y consigue reacciones positivas.

Añadimos una última consideración: hemos analizado contenidos en lengua española que llegan a personas situadas en todo el mundo. Si separamos y analizamos solamente los contenidos geolocalizados en España, el resultado es ligeramente más favorable, con una proporción mayor de comentarios positivos (un 14%, frente al 4% global). El resultado tampoco es para tirar cohetes, pero quizá podamos decir que en España las comunidades reaccionarias y ultraconservadoras son algo menos significativas, o no se movilizan tanto como en América Latina.

TikTok, donde puede soplar aire fresco
Para quitarnos el mal sabor de boca, viramos la mirada hacia una red social donde sí conseguimos encontrar narrativas más positivas: TikTok. Es posible que la diferencia tenga que ver con que les usuaries de TikTok tienen una media de edad más joven, y por tanto más abierta a identidades diversas, o también a que los grupos coordinados de odio (trols y bots) no están tan activos aquí. Por otro lado, quizá el propio formato de TikTok, con vídeos en primera persona, facilite la creación de vínculos empáticos y dificulte los comentarios deshumanizantes. Y tampoco hay que olvidar que el efecto burbuja del algoritmo de TikTok es mayor, porque les usuaries ven contenidos más ajustados a sus preferencias (para saber más sobre el algoritmo, este artículo).
No tenemos datos para cuantificar exactamente cuánto pesan estos factores en las diferencias, pero sí podemos analizar los comentarios y ver que la proporción es mucho más favorable:

Es decir, analizando los contenidos más virales, vemos que el 83% de las reacciones son positivas y que solo hay un 4% de backlash (es decir, de comentarios negativos ante vídeos enfocados de manera positiva). El odio, la ridiculización o el rechazo quedan circunscritos al 13%.
El análisis se ha hecho en una cata ejecutada el 3 de abril, en la que, a través de una serie de palabras clave relacionadas con las identidades nb, se han recuperado un total de 901 perfiles, 1000 publicaciones y 139 millones de interacciones.
Las estrategias narrativas que se hacen más virales son las que tienen que ver con la sopresa, el humor y la empatía, recogiendo todas comentarios ampliamente positivos. Lógicamente, cuando los contenidos se enfocan desde la rabia o la burla, las reacciones son negativas.

En el gráfico anterior vemos que la visibilización, al igual que en Facebook, se manifiesta como un arma de doble filo: cuando se muestra a las personas no binarias para reivindicar su existencia (sin desplegar estrategias que refuercen la simpatía, como el humor o la sorpresa), hay peligro de generar backlash. En nuestro análisis, algo más de la mitad de las personas reaccionan negativamente en estos casos.
El formato visual y ágil de TikTok facilita la producción de vídeos en los que se “visualiza” la fluidez de género de forma material, a veces en clave de humor para quitarle gravedad o complejidad. Un ejemplo:
Es interesante cuando la fluidez se muestra de manera cotidiana, por ejemplo sorprendiendo a quién percibe un género y luego otro tras un simple movimiento…
… o añadiendo sentido del humor en una fluida jornada de playa…
… o reflejando de forma sencilla complejas realidades poco contadas en torno a las experiencias relacionales de personas no binarias.
La importancia del nombre elegido se cuenta de una manera también vivencial, en la que es más fácil entender la carga emocional que conlleva y empatizar con las personas para las que ese respeto es tan importante. Este bonito vídeo es un buen ejemplo:
Como suele ocurrir en todas las redes, muchos de los casos más exitosos son aquellos en los que se juega con el humor, siempre que sea enfocado con respeto y desde el punto de vista de las propias personas no binarias. Por eso, acabamos este artículo con este maravilloso vídeo de Kay, en el que va explicando poco a poco su identidad, con una paciencia que se hace cargo de la “fragilidad binaria” de la audiencia.