
El panorama de las redes sociales es siempre cambiante, pero es probable que ahora estemos viviendo una época de fin de ciclo en la que nos está tocando revisar todos los dogmas, reevaluar lo que hacemos y poner mucho esfuerzo en probar cosas nuevas. En este artículo compartimos algunas ideas que estamos teniendo en cuenta para pensar las estrategias digitales en las que trabajamos desde Laintersección.
Tres certezas sobre las redes sociales en 2025
1. Se acabaron las grandes plataformas y la conversación global
Twitter nunca fue una plataforma de uso mayoritario, pero por ser la preferida de periodistas y de personas con interés en la actualidad política fue un lugar para tomar el pulso de la opinión pública y desplegar estrategias de incidencia. Ya no lo es, y probablemente nada la sustituya. La conversación social está fragmentada entre grandes plataformas como TikTok, Instagram, YouTube y LinkedIn, y otras emergentes como Bluesky. Esta última, además, permite más personalización de algoritmos y moderación y por tanto puede contribuir a fragmentar aún más los debates.
No parece probable que ninguna plataforma social llegue a dominar en el futuro por varios motivos: en Silicon Valley, han dejado de buscar oro en los datos personales y apuestan más por la inteligencia artificial y las criptomonedas; en la UE, nuevas regulaciones tratan de poner fin a los oligopolios digitales y proteger más la privacidad; la mayoría de las personas hemos perdido la inocencia frente a las redes, les hemos visto los puntos negativos y somos más exigentes. Claro que va a seguir habiendo plataformas sociales, pero serán distintas y ajustadas a las preferencias de diversos públicos. Como es prácticamente imposible tener una presencia fuerte en muchas plataformas a la vez, nos va a tocar cada vez más trazar alianzas múltiples con creadoras, influencers y colaboradoras que estén bien posicionadas en distintas plataformas, ante distintas audiencias.
2. La toxicidad en redes sociales va a aumentar todavía más
Ya se ha hablado mucho sobre cómo Elon Musk ha puesto X al servicio de la causa trumpista y ‘antiwoke’. Se ha comentado menos que Mark Zuckerberg cerró CrowdTangle, la herramienta que nos permitía a investigadores independientes monitorizar lo que ocurre en Facebook e Instagram y detectar campañas fraudulentas, y parece querer olvidarse de la responsabilidad social de Meta. Brendan Carr es la persona que estará al frente de la regulación digital en la administración de Trump y ha declarado que su prioridad será impedir que las plataformas «censuren voces conservadoras», que ya sabemos lo que significa en la práctica: permitir que los discursos racistas, transfóbicos, negacionistas y abusivos campen a sus anchas. Por otro lado, el desarrollo de la IA generativa trae consigo la proliferación de deepfakes, el acoso automatizado e ingentes cantidades de spam y contenido de baja calidad.
Nosotras seguimos siendo entusiastas de las redes sociales y confiamos en que hay mucha buena gente, mucho contenido interesante y mucha capacidad innovadora, pero no hay que obviar que el ecosistema se está volviendo más hostil y quizá a veces resulte imposible para colectivos vulnerables y conversaciones delicadas.
3. Hay vida digital fuera de las grandes plataformas y necesitamos cultivarla
Siendo este el panorama, conviene recodar que internet no es solo un puñado de redes sociales. Toda estrategia digital debe pasar por asegurar que tenemos canales para que la información llegue a la gente que ya nos conoce (nuestra base) sin depender de algoritmos: sitios web con información actualizada y accesible, newsletters, canales de Telegram o WhatsApp, etc. También es deseable compaginar la presencia en las grandes plataformas con la búsqueda de lugares donde podamos tener conversaciones significativas: grupos de WhatsApp, Discord, foros o instancias de Mastodon, por ejemplo; y crear contenidos en formatos más pausados que permitan comunicación más profunda y memorable, como podcasts, blogs, encuentros virtuales o videoensayos.
En un ecosistema saturado de ruido y toxicidad, donde la atención es altamente volátil, puede ser ahí donde se den los diálogos que realmente sirvan para conectar con más personas. Es un reto, porque supone salir de las recetas conocidas e investigar nuevas fórmulas, y porque, para poder justificarlo dentro de nuestras organizaciones o planes de comunicación, tendremos que idear maneras de analizar y evaluar con indicadores cualitativos. Pero el fin del modelo de las grandes plataformas parece inevitable y cuanto antes busquemos alternativas mejor podremos adaptarnos en el futuro.
Qué vamos a hacer con las redes de Laintersección
Para este nuevo año, tenemos cuatro propósitos relacionados con la comunicación digital que hacemos desde Laintersección como colectivo:
1. Apostar por LinkedIn para llegar a gente interesada en nuestro ámbito de acción y con la que podemos colaborar en proyectos. Hemos detectado un interés creciente por esta plataforma en nuestro entorno, quizá motivado por las ganas de volver a encontrar conversación en lugares menos intoxicados, y pensamos que es la mejor plataforma generalista en estos momentos para comunicar en un entorno profesional o activista. Lo usaremos para compartir resultados de investigaciones, aprendizajes y oportunidades de colaboración.
2. Conseguir que nuestra newsletter y nuestro canal de Telegram sigan creciendo, con contenidos más cuidados y específicos, y manteniendo un tono cercano.
3. Habitar más exploratoriamente Mastodon, donde ya estamos con @nolesdescasito, como espacio para conectar con personas preocupadas por la internet libre y las causas sociales con las que se relacionan nuestros proyectos. Nos hemos sumado a una campaña para impulsarlo y, en un proyecto inmediato, investigaremos sobre la creación de comunidades en Mastodon.
4. Aparcar lo que no nos asegura buenos resultados: nuestro Instagram se ha quedado solo para compartir stories cuando es necesario, tenemos una cuenta de X que solo usamos para investigar y la cerraremos en cuanto concluyamos que allí no queda nada de jugo, y ya abrimos una cuenta en Bluesky para reservar el nombre pero por ahora no tenemos planes de activarla.
Con esto nos referimos, por supuesto, a lo que comunicamos en nombre de Laintersección. Para las campañas y los proyectos que llevamos a cabo, seguiremos haciendo lo que hemos hecho siempre: definir a qué audiencias queremos llegar, analizar donde están las conversaciones relevantes y utilizar todas las plataformas y heramientas que nos acerquen a ellas.
Si quieres acompañarnos en estos viajes, ya sabes: búscanos en LinkedIn, nuestra newsletter o el canal de Telegram.